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cinco errores que hacemos al usar el aceite de oliva en la cocina

Cinco errores más frecuentes que cometemos con el aceite de oliva en la cocina

El aceite de oliva es uno de los ingredientes más presentes en nuestras recetas, pero no siempre lo utilizamos correctamente. En este nuevo artículo vamos a explicarte cómo evitar los cinco errores más frecuentes que cometemos con el aceite de oliva en la cocina.

Desde Olis Bargalló nos gusta trabajar para ofrecerte los mejores aceites pero también trabajamos por y para la cultura del aceite de oliva. En este blog te hemos contado los numerosos beneficios para la salud del “oro líquido”, también te hemos contado las diferentes variedades de aceite de oliva que puedes encontrar normalmente en el mercado, te hemos dado las claves de la cata para principiantes. Hoy vamos a seguir adentrándonos en los entresijos de este ingrediente de nuestra gastronomía. Con esta lectura podrás saber si lo estás utilizando bien o no, es decir, si estás cometiendo errores en cocina.

Por costumbre o quizás por desconocimiento, podemos cometer errores en cocina a la hora de usar el aceite de oliva. Así que toma nota de ellos para que no los repitas la próxima vez que uses aceite de oliva en la cocina.

Entre los errores más frecuentes que podemos cometer cuando cocinamos con aceite de oliva son:

1. Freír con poco aceite

Si eres de los que piensa que si pones menos aceite en la sartén tus alimentos quedarán menos aceitosos, te equivocas. Sobre todo en los fritos, nuestra recomendación es que “bañes” los alimentos en aceite caliente, de esta forma quedarán fritos más homogéneamente, quedarán más crujientes y menos aceitosos. De hecho, lo importante es saber utilizar un aceite correcto para freír, como nuestro alto oléico Bargasol. Un aceite vegetal que soporta altas temperaturas como un aceite de oliva virgen extra, pero con un sabor neutro. 

2. Quemar el aceite de oliva

Uno de los errores más comunes a la hora de cocinar con aceite es que acabamos “quemándolo”. Recuerda que el punto de humo indica que el aceite empieza a corromperse, a estropearse. El aceite de oliva virgen extra es el aceite que soporta temperaturas más elevadas, junto con los aceite alto oleicos, pero el resto de aceites de oliva, sobre todo los suaves, o el resto de los vegetales “se queman” muy fácilmente, cosa que es nociva para nuestra salud. 

Un buen consejo es poner primero la sartén al fuego, y cuando esté caliente vierte el aceite de oliva que vayas a usar. En pocos segundos, sin necesidad “hacer tiempo”, estará caliente y listo para su uso. 

3. Deshacerse del aceite de oliva por el fregadero

¿Quién no ha tirado alguna vez el aceite usado por el fregadero pensando que no pasa nada al ser líquido? Desgraciadamente, deshacernos del aceite de oliva doméstico usado por el fregadero es una práctica de lo más común en los hogares, pero esta acción es fatal.

El aceite que acaba en los desagües y por tanto en el mar crea una película que impide la circulación del oxígeno y acaba asfixiando los seres vivos que habitan el medio contaminado. De hecho, se calcula que un litro de aceite de oliva o girasol contamina unos 40.000 litros de agua, el equivalente al consumo anual de una persona.

Además, tirar el aceite por el fregadero puede provocarnos averías importantes en los desagües, en forma de atascos o incluso causando la rotura de tuberías por la formación y acumulación de bolas de grasa. 

¿Y cuál es la solución? Simplemente, llevar el aceite usado a un punto limpio donde pueda ser reciclado.

4. Exponer el aceite a la luz

Ya lo hemos comentado en uno de nuestros post en este blog, pero te lo recordamos, porque es uno de los errores más frecuentes que cometemos con el aceite de oliva en la cocina. Porque, ¿dónde guardas el aceite? Si lo almacenas en un lugar cálido, con mucha luz y en envases transparentes (de vidrio o de plástico) estás cometiendo un gran error y colaborando a la degradación del aceite.

El lugar más adecuado para guardar el aceite es un sitio fresco y oscuro. Y, sobre todo, debes evitar la exposición directa a la luz, ya que ésta afecta a la composición del aceite, por lo que es recomendable que guardes los envases de aceite en lugares como decíamos, oscuros.

Un buen consejo, evita aquellos envases que están expuestos a la luz en estanterías de supermercados, y compra aceites de oliva envasados en envases que los resguarden de la luz: latas o vidrio oscuro, como nuestros envases para nuestros aceites más preciados. 

5. Asociar el grado de acidez con sabor del aceite

Acidez y sabor no tienen nada que ver. La acidez que indica en la etiqueta del envase del aceite no tiene nada que ver con el sabor del mismo. De hecho, la acidez en el aceite de oliva es un parámetro químico, es el principal indicador de calidad de los aceites de oliva vírgenes extra, concretamente, mide la cantidad de ácidos grasos libres que hay en el aceite. Cuanto menor sea la acidez de un virgen extra, mejor, ya que una baja acidez indica que el aceite ha sido elaborado con aceituna sana y fresca.

En lo más alto de la clasificación está el aceite de oliva virgen extra o AOVE (acidez ≤0,8%) monovarietal (de una sola variedad de aceituna), seguido de los coupages (de diversas variedades de aceituna), o de la Denominación de Origen Protegida. Existe también el aceite de oliva virgen a secas (acidez ≤2%) y el aceite de oliva virgen lampante (acidez >2%), destinado a las industrias de refinado o a usos técnicos.